Dos lápices, un relato (53º parte)

¡¡Hola Criaturas!!  Hoy ya es sábado lo que significa una nueva entrega de la sección "Dos lápices, un relato". Como ya sabréis yo escribo un trozo y mi amigo del blog Alquimista de las palabras otro, así que, espero que luego os guste.

Helena y Gunther abrieron la puerta y se adentraron en la biblioteca. No era un lugar especialmente grande, pero lo bastante como para tener que pasarse un buen rato buscando. Al ser una biblioteca poco usada los libros no tenían ninguna signatura ni estaban clasificados por géneros, por lo que era bastante difícil encontrarlos. Los chicos decidieron buscar por separado el libro, con la intención de tardar menos tiempo. Tras quince minutos de búsqueda en silencio, Helena decidió romperlo.
- ¿Por qué lo hiciste?
- ¿El qué?
- Ya sabes, traicionarnos.
Gunther calló durante unos segundos.
- ¿Qué fue lo que te prometió?
- Me dijo que, si la ayudaba, Saul volvería con nosotros.
Helena le miró y este siguió buscando. No quería decirle nada más pero sabía que había sido un idiota. Nadie que muera a manos de esas criaturas puede seguir con vida. Ellos nunca hacen prisioneros, y con Evelyn no harían una excepción. Ambos muchachos siguieron buscando por las estanterías del lugar hasta que, por fin, Gunther lo encontró.
-¡Helena! ¡Lo he encontrado!
- Perfecto, demonos prisa. ¿Qué página es?
- La 44.
A Gunther ni siquiera le había dado tiempo a abrir el libro cuando tres chicos le aprisionaron contra el suelo.
-¿Qué está pasando aquí?
- Bien chicos, llevadlo devuelta a la sala de castigo y que no salga de allí.
- ¡James! ¿por qué haces esto? Nos está ayudando.
- No pienso volver a fiarme de él. Si nos ha engañado una vez puede volver a hacerlo. Ahora, cojamos el libro y ayudemos a Evelyn.







1 comentario:

  1. Menudo bikote se ha ido a juntar, jajaja gran relato chicos mañana os cantaré para felicitaros

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