DOS LÁPICES, UN RELATO (39º PARTE)

¡¡Hola Criaturas!!  Hoy ya es sábado lo que significa una nueva entrega de la sección "Dos lápices, un relato". Como ya sabréis yo escribo un trozo y mi amigo del blog Alquimista de las palabras otro, así que, espero que luego os guste.

Evelyn se dirigió a su cuarto sin mediar palabra con nadie. De camino a su dormitorio pensó en todo lo que le había ocurrido en tan poco tiempo: descubrir que sus padres no eran sus padres del todo, la muerte de su padre y de su compañero, el intento de asesinato por parte de su madre... Todo aquello parecía un mal sueño del que pronto el despertador la sacaría, pero este estaba tardando demasiado en sonar. Cuando por fin llegó a su destino, abrió la puerta como si aquello fuese el mayor esfuerzo de su vida. Tras eso, se dio cuenta de que alguien estaba sentado encima de su cama. Aquella figura pertenecía a Helena, otra de las chicas que había conocido varias semanas atrás en el despacho del profesor. Al parecer ella no se había percatado de su presencia, parecía bastante entretenida jugando con algunos mechones de su pelo.
- ¿Hola? ¿Querías algo?
- ¡Oh! Por fin has llegado. Te estaba esperando novata. Grace me ha dicho que te lleve a la zona de entrenamiento. Quiere hacerte unas pruebas.
- ¿Ahora?
- No, ahora no, cuando los polos se derritan ¡Pues claro que ahora! Venga, ponte la ropa que te he dejado encima de la cama, te espero fuera.
Evelyn se quedó desconcertada, pero decidió que era mejor ponerse la ropa y seguir a Helena que hacer preguntas. 10 minutos después ya se encontraban en la zona de entrenamiento. En medio de la enorme sala, se encontraban James y Grace.
- Puedessss dejarnosss Helena. Muchassss graciassss
- Nos vemos en el comedor novata. Suerte - le susurro la muchacha antes de irse.
Tras escuchar aquellas palabras, Evelyn se quedó más desconcertada todavía si cabía.

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