Dos lápides, un relato (35º parte)

¡¡Hola Criaturas!!  Hoy ya es sábado lo que significa una nueva entrega de la sección "Dos lápices, un relato". Como ya sabréis yo escribo un trozo y mi amigo del blog Alquimista de las palabras otro, así que, espero que luego os guste.

A la mañana siguiente todos se despertaron muy temprano. El cazador les dio unas cuantas rebanadas de pan con mantequilla para que desayunasen y, tras zampárselas, los tres se subieron a la camioneta. 
-¿Queda lejos la ciudad de la su cabaña?
- No, está solamente a media hora de camino. Llegaremos en un santiamén.
Nadie volvió a decir ni una palabra durante lo que duró el viaje. Cuando llegaron a la ciudad los muchachos se bajaron del vehículo y le dieron las gracias al hombre. Él por toda respuesta les sonrió, y la llama de su cabeza en vez de amarilla se tornó blanca. Tras la despedida James y Evelyn tiraron calle abajo en silencio. Tras cinco Evelyn rompió el silencio:
-¿A dónde nos dirigimos?
- Nos dirigimos al Centro, es el lugar donde vivimos todos aquellos que son como nosotros. Por el momento es el único lugar en el que podemos estar seguros de tu madre. 
Evelyn se dejó guiar por James hasta un pequeño parque donde había un enorme estanque, unos cuantos árboles y un bar. James abrió la puerta del bar y la invitó a pasar a ella primero. Cuando ya estuvieron los dos dentro, cerró la puerta y levantó los brazos.
- ¡Bienvenida a tu nuevo hogar!

5 comentarios:

  1. Hola, insisto, ojalá y después hagan un sola página donde leer todo justo =P
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola!
    Os ha quedado genial:)
    ¡Espero que sigáis haciéndolo!

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. ¡Hola!

    Al igual que el comentario dos, creo que nos lo facilitaría mucho que estuvieran juntos. Aún así, seguiré por aquí sin duda y ¡me ha encantado! 😍✨

    ResponderEliminar

No os vayáis sin comentar porfi
este blog se alimenta de vuestros comentarios.