Dos lápices, un relato (31º Parte)

¡¡Hola Criaturas!!  Hoy ya es sábado lo que significa una nueva entrega de la sección "Dos lápices, un relato". Como ya sabréis yo escribo un trozo y mi amigo del blog Alquimista de las palabras otro, así que, espero que luego os guste.

Evelyn no podía creer lo que estaba viendo: una horda de maniquís rodeándola y su madre, a la que había querido, de pies delante de ella con el propósito de terminar con su vida.
-¿Pero por qué?
- Porque has fallado en tu misión- la llama negra seguía pululando sobre la cabeza de la mujer-. Ya no me sirves para nada. 
El ejército de maniquís cada vez le cerraba más el paso, Evelyn no veía escapatoria posible. El miedo y la angustia recorrían su cuerpo de arriba abajo, pero sus piernas habían dejado de hacerla caso hacía un buen rato. Miro por última vez a la que había sido su madre todos estos años, buscando en sus ojos un atisbo de remordimiento, pero en ellos solo encontró odio.
De repente, cuando creía que todo estaba perdido, le vio a él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No os vayáis sin comentar porfi
este blog se alimenta de vuestros comentarios.