Dos lápices, un relato (27º parte)

¡¡Hola Criaturas!!  Hoy ya es sábado lo que significa una nueva entrega de la sección "Dos lápices, un relato". Como ya sabréis yo escribo un trozo y mi amigo del blog Alquimista de las palabras otro, así que, espero que luego os guste.

Los chicos seguían corriendo a través de aquel bosque infestado de espinos y raíces que sobresalían a su paso. En varias ocasiones estuvieron a punto de caerse al suelo. La noche cada vez se iba haciendo más oscura, y llegó un momento donde siquiera la luz de las estrellas podía indicarles el camino.
- Estamos corriendo a lo loco, sin saber a donde vamos. Quizá sea un buen momento para descansar.
- Está bien, descansaremos un rato, pero con la primeras luces nos largamos. Yo haré la primera guardia, y ni se os ocurra encender un fuego ni nada.
Evelyn y Saúl se tumbaron en el suelo con la intención de dar una pequeña cabezadita, pero los rugidos de sus tripas les indicaban que llevaban ya varias horas sin comer. Al final, después de insistir un rato, el cansancio logró sobreponerse al hambre y se quedaron dormidos.
Al rato, unos pequeños empujones despertaron a Evelyn. Era James.
-Evelyn despierta, creo que tenemos compañía. 

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