Dos lápices, un relato (25º parte)

¡¡Hola Criaturas!!  Hoy ya es sábado lo que significa una nueva entrega de la sección "Dos lápices, un relato". Como ya sabréis yo escribo un trozo y mi amigo del blog Alquimista de las palabras otro, así que, espero que luego os guste.

Los chicos miraron hacia todos los lados. Detrás de ellos se encontraba la pared por donde habían salido, la cual estaba en una pared de piedra escondida entre varías rocas. Delante de ellos, en cambio, una llanura. A lo lejos pudieron ver un pequeño bosque, pero ni rastro de edificios o luces. 
-¿Alguien sabe donde nos encontramos?- pregunto Sául-. No recuerdo que cerca de la ciudad hubiese ningún bosque ni llanura.
- Yo tampoco, pero eso ahora no importa. Esa mujer viene detrás nuestro y creo que deberíamos escondernos en el bosque. 
-¿Tú estás bien del coco? ¿Cómo vamos a escondernos allí? No sabemos lo que nos podemos encontrar.
- No hay otra solución Saúl, no podemos hacer nada contra ella nosotros solos.- respondió James con firmeza.
Hasta ese momento, ninguno de los dos chicos se había dado cuenta de que Evelyn no había abierto la boca en ningún momento. Ambos se giraron y vieron a la chica, con la cabeza entre sus piernas, llorando suavemente apoyada contra las rocas. James miró a Saúl y este miró hacía abajo. "Siempre tengo que hacerlo yo todo" pensó James. El muchacho se agacho hasta ponerse a la altura de la chica.
- Evelyn, ahora nuestras vidas corren peligro, debemos irnos. Ya tendrás tiempo de llorar su muerte, pero ahora no sirve de nada. 
Evelyn empezó a llorar un poquito más fuerte que antes. James, que era un chico son mucha paciencia, se dirigió hacia Saúl y le dijo:
- Ayúdala a levantarse y corramos hacia el bosque. 
Saúl ayudo a levantarse a Evelyn, quien no puso demasiada resistencia. La agarro de la mano y los tres pusieron camino hacia el bosque bajo la mirada de las estrellas.

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