Dos lápices, un relato (11º parte)

¡¡Hola Criaturas!!  Hoy ya es sábado lo que significa una nueva entrega de la sección "Dos lápices, un relato". Como ya sabréis yo escribo un trozo y mi amigo del blog Alquimista de las palabras otro, así que, espero que luego os guste.

Durante unos segundos el silencio reinó en aquella sala, donde Evelyn solo oía los latidos de su corazón, el cual amenazaba con salirse de su sitio en cualquier momento. Tras un par de minutos la chica retomó la conversación:
- Lo siento profesor, pero me parece que nada de lo último que usted a dicho tiene sentido. Mis padres no son malas personas, ni yo tampoco. No hacemos cosas oscuras ni nada por el estilo. No digo que lo que usted me ha explicado sea mentira, simplemente que se han equivocado de persona.
Tras decir eso, Evelyn se levantó de la silla con la intención de salir de allí pero antes de llegar a la muerta una voz le dijo:
- Sssssabessss que no esssstamosss equivocadosssss. Tú la hasssss visssto, hassss vissssto la llama.

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